Historia



Amar es querer el bien para sí y para el otro. Si nuestro amor es bueno, como consecuencia, todo lo que hagamos será bueno. Por eso decimos con San Agustín: "Ama y haz lo que quieras."

La amistad es una forma de concreción del amor de gran intensidad y nobleza. Puede llegar a ser “amor de alma a alma”. Si es verdadera, tiene las mismas cualidades que el amor verdadero. La buena amistad contribuye a la felicidad, es un don precioso de la vida. "Dime quiénes son tus amigos y te diré quién eres. Todo hombre se alía con su propia imagen, y se aparta de su disimilitud."

Es el mejor camino para descubrir toda clase de verdades (de la naturaleza y del espíritu). La interioridad permite el aprecio y la práctica de la nobleza y la sinceridad, así como la búsqueda de la verdad. "No te desparrames. Concéntrate en tu intimidad. La verdad reside en el hombre interior."

Somos verdaderamente libres cuando procedemos con honestidad moral, cuando no estamos atados a nada ni a nadie. En esto consiste la auténtica madurez personal. Hablamos de una libertad interior que construye a la persona humana por dentro. Esto incluye saber decir “no” a cualquier esclavitud que provenga del dinero, del placer o del egoísmo. "La verdadera libertad no consiste en hacer lo que nos da la gana sino en hacer lo que debemos porque nos da la gana."